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"Multitud I (1983)". Pintura acrílica, gouache y tinta china sobre papel. Firmado y fechado (83) en el ángulo inferior izquierdo. Procedencia: - Galería Antonio Machón, Madrid (Etiqueta al dorso). 70 x 100 cm

SAURA, ANTONIO
Su formación fue autodidacta, nutriéndose de abundantes e importantes lecturas referentes, sobre todo, al arte de las vanguardias europeas, comenzando a pintar en 1947, durante una larga enfermedad. Toda su adolescencia y los primeros años de actividad artística se desarrollan en Madrid. A partir de 1953, reside largas temporadas en París. Aunque viaja abundantemente por Europa y América, nunca deja de tener contacto con lo español y de residir con periodicidad en Madrid y especialmente en Cuenca, donde tuvo uno de sus mejores estudios. Recibió numerosos premios, entre ellos, en 1960, el Gugenheinm; en 1964, el Carnegie; en 1966, el Gran Premio de la Bienal de Lugano; en 1968, el Primer Premio de la Bienal de Mentón, etc., además de su designación como Hijo Predilecto de Huesca, y de importantes premios aragoneses, como el San Jorge de la Diputación de Zaragoza. Inicia su carrera pictórica dentro de la tendencia surrealista, casi siempre trabajada en pequeños forma tos, consecuencia esto de que sus primeras obras fueron elaboradas en el lecho. Toda esa producción se desarrolla dentro de un mundo soñado y finamente colorista, de ejecución trabajada con minuciosa pincelada y bien fundidos empastes de color. Esa primera etapa da paso, después, a otra mucho más libre, pero siempre fantástica y surreal, de la que puede ser ejemplo “El cementerio de los suicidas”. Lo abstracto, aparece, después, cada vez con más intensidad, y las cosas y los seres se transforman en vagas formas o en ambivalencias bien acusadas, como ocurre en “Piedra, luna, cielo". Así estaban las cosas, en torno a 1950, pero muy pronto las formas irán deshaciéndose cada vez más, para ir abandonando la figuración y olvidar lo surreal. Así desembocará en la creación de una pintura de mancha y de gesto, en que la representación desaparece y que, con intensa potencia y, a veces, barroco dramatismo, irá a plasmarse en una serie de intensos informalismos y gestualismos, que serán lo que, en 1957, hará presente en el grupo El Paso, del que es fundador. La actitud de Saura, crea una evidente tensión y plantea una vigorosa transformación en el arte español del momento. Llegará así el triunfo definitivo de lo informal en la pintura española. Pero pronto Saura va a volver a una desgarrada y dramática figuración, bien tritura da y deformada, en la que subraya los gestos y la mancha de monstruos y carátulas con que apunta hacia una mundo expresivo, no ajeno a la sátira histórica y social, como él mismo indicará en sus escritos. Etapa donde, con frecuencia, las series sobre determinados temas o personajes se reiteran y donde aparecerá el sangriento retrato ironizado y momificado de los grandes mitos del pasa do o el presente, llegando a concluir en un ambiguo juego de figuraciones yuxtapuestas, empleando, en una forma muy peculiar de collage, elementos procedentes de foto grafías o ilustraciones de revistas, sobre las cuales ha pintado algunos detalles, subrayando líneas o deformando algún aspecto, para llegar a ofrecernos como un interior y exterior, o anverso y reverso, o pasado y futuro, de los seres y de las cosas, elevando la expresión y la caricatura a la metafísica. Dentro de la orientación antes señalada, ha pasado por una serie de vicisitudes y alternancias de supresión y limitación de cromatismos, pero finalmente desembocará en una verdadera orgía de dinámicas formas y deslumbrantes colores, cuyo ejemplo fundamental es su gran composición, para la decoración del Salón de pasos perdidos, de la Diputación Provincial de Huesca, donde inundará el espacio de una dinámica polícroma, estallante y que, sin embargo, no deja de ofrecer curiosas relaciones con la música y la danza, incluso con aspectos e imágenes populares del arte. Es necesario insistir en que si en las obras juveniles de Saura, el color era muy importante, lo fue más aún en las etapas transitivas, para ser abandonado en el momento de El Paso hacia orientaciones monocromas, ensamblando la sobriedad en el empleo de los colores con el barroquismo de las formas. Esa monocromía era fundamentalmente a base de blancos y negros con grises, de los que saca fuertes y violen tas cualidades dramáticas y expresivas, como en sus "Crucifixiones" pero, a partir del momento de los collages, el color aparecerá aglutinado a la gama de los grises, también la de los ocres y castaños, tanto en los collages, propiamente dichos, como en las pinturas, que, sin abandonar la severidad de su gama colorista, empiezan de nuevo a salir del sombrío círculo del negro y el blanco, para irrumpir después frenéticamente en el espléndido y resonante colorismo de su decoración en la Diputación de Huesca. Es preciso, al hablar de Saura, indicar dos aspectos de su actividad, paralelos a la producción pictórica y que tienen intensa relevancia en su tarea. Parece imprescindible hablar primero de su extensísima producción gráfica y como ilustrador de libros, que es tan abundante y rica, tan imaginativa e intensa como su producción pictórica estricta. La riqueza de sus imágenes, el comentario irónico, en ocasiones, y la fuerza expresiva son en lo gráfico insuperables y hasta en ocasiones parecen rebasar en su importancia el mundo de la pintura de caballete. El otro aspecto es forzoso comentar es el literario, o quizás sea mejor llamarle teórico. Su obra escrita es realmente intensa y para lela a su creación pictórica, ya que para su primera exposición, la celebrada en Zaragoza, escribió un bello y largo texto que, pese a su carácter juvenil, no deja de tener fuerza y consistencia. Sería imposible hacer aquí una referencia a la bibliografía extensa que sobre Saura existe, así como la reseña de sus exposiciones, desde la organizada por la Delegación de Cultura, en Libros, de Zaragoza, en 1950, hasta todas las retrospectivas y exposiciones montadas en España y en numerosos países de Europa y América. Está representado, entre otros, en el Centro de Arte Reina Sofía, Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, Centro Georges Pompidou, de París, Museo de Arte Moderno de Nueva York, Tate Gallery de Londres, Carnegie Institute de Pittsburg, Museo de Arte Abstracto de Cuenca, Neue Pinakethek de Munich, Biblioteca Nacional de París, Biblioteca Nacional de Madrid, etc. F.T.S.
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Antonio Saura. Multitud I (1983)

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